Ha pasado ya más de un mes desde que se aprobó la Reforma Fiscal seguimos escuchando infinidad de voces que opinan sobre esta tema. Como muy pocas veces se había visto, el sector de las de las Tecnologías de Información y Telecomunicaciones ha sido uno de los más activos en el debate nacional. Hemos visto expuestas en los medios impresos y electrónicos las opiniones de las cámaras y organizaciones que agrupan las empresas de este sector (AMITI, AMECE, CANIETI, AMCOR); también hemos encontrado un sinfín de declaraciones de los voceros de estas cámaras y de los grandes corporativos, las cuales van desde las de carácter general que sólo señalan que la reforma afectara gravemente a esta industria, hasta las muy específicas que señalan que el impuesto del 5% sobre los equipos de cómputo de más de 25 mil pesos frenará la modernización de las empresas).
Haciendo una revisión de estas declaraciones podemos encontrar algunos denominadores comunes:
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Nadie sustenta de manera seria sus afirmaciones
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Se analizan los efectos de la reforma como si este sector se encontrara aislado del resto de la economía
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No se analiza la reforma en su conjunto ni se ponen sobre la mesa los pros y contras del conjunto de leyes modificadas.
En ese sentido, vale la pena hacer una serie de reflexiones que nos permitan ponderar la reforma de manera razonable.
Poco se ha valorado el hecho de que, para bien o para mal, con sus aciertos y defectos, la Reforma Fiscal se logró aprobar con el consenso de todos los partidos políticos. Habría que señalar también que de acuerdo al Presidente de la República la reforma aprobada incorporó alrededor del 70% del conjunto de disposiciones incluidas en la propuesta que envío al Congreso y, sobre todo, que lo finalmente aprobado permitirá al Gobierno Federal obtener recursos adicionales por 61.5 mil millones de pesos. El que a pesar de la nueva correlación de fuerzas nuestros actores políticos se puedan poner de acuerdo en temas como éste, le da gobernabilidad a nuestro país, algo en lo que pocas veces reflexionamos.
Resulta claro que una ley de esta naturaleza, en la que el objetivo es obtener recursos adicionales, no todos pueden quedar satisfechos. Para muchos de los legisladores que aprobaron este paquete de leyes, resultaba más sensato gravar el consumo vía la incorporación del IVA en alimentos y medicinas; sin embargo, al momento de negociar valoraron el impacto político de su propuesta, la cual sin lugar a dudas hubiera causado descontento y movilizaciones sociales, lo que habría redundado en la desconfianza de los inversionistas extranjeros. Basta ver que en gran medida los problemas de Argentina se derivaron de la incapacidad de negociación entre los poderes de esa nación y de la reacción social ante la imposición de recetas antipopulares y recesivas impuestas por el FMI.
Al analizar el fenómeno Argentino Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía de 2001 señala como una de las siete lecciones a extraer, la de que “Ignorar los contextos social y político se vuelve un peligro en perjuicio propio”. Entonces, ¿por qué no valoramos el hecho de que un Congreso con mayoría diferente a la del Presidente le dé recursos adicionales e instrumentos necesarios para realizar su trabajo ? ¿Por qué no aquilatamos nuestra estabilidad política, sin la cual los grandes empresarios difícilmente podrían generar más riqueza? ¿Será casualidad que días después de aprobada esta reforma la agencia calificadora Fitch anunciara el otorgamiento de “grado de inversión” a la deuda externa de nuestro país y elogiara la solidez del Presupuesto de Egresos para 2002? ¿Por qué en vez de criticar a nuestro Congreso no hacemos propuestas para fortalecerlo y profesionalizarlo ? ¿Cuál es el interés de aquellos empeñados en debilitar esta institución? ¿Por qué ahora que se encuentra un nuevo partido en el poder algunos añoran por que nuestro sistema político funcionara como antes, en donde todas las iniciativas del Ejecutivo eran aprobadas sin discusión alguna ?
La segunda reflexión sería la de no perdernos y darnos cuenta de que cuando hablamos de Reforma Fiscal se trata de un paquete de leyes, por lo que su análisis debe ser desde una perspectiva integral que considere los pros y contras de la aplicación de éstas en su conjunto. Lo anterior viene a colación porque pareciera que para los analistas del sector de TI sólo se hubiera aprobado una aplicación de un impuesto especial de 10% a los servicios de telefonía celular, pagers, radiolocalización y televisión restringida; y la incorporación de un impuesto de 5% para los equipos de cómputo que superarán los 25 mil pesos. Se pierde de vista que los cambios más importantes dentro de este paquete de leyes se encuentran contenidos dentro de la Ley del Impuesto sobre la Renta, de la cual, por cierto, casi no hemos escuchado en los medios. ¿O será que se piensa que el ISR no aplica para este sector? Tampoco se analiza el destino que los recursos recaudados tendrán. ¿Por qué hacer tanto énfasis en que el incremento en algunos impuestos y la incorporación de otros, desincentivará la inversión y no al mismo tiempo mencionar con la misma fuerza, que se establece una tasa máxima impositiva la cual se reducirá en un punto porcentual por año hasta llegar al 32% en 2005? ¿Por qué solo se destaca lo negativo de la reforma? ¿A quién en realidad afecta esta reforma que tiene tanto interés en crear controversia?
En el caso concreto del sector de Telecomunicaciones y de las Tecnologías de Información mucho se ha mencionado del efecto nocivo de esta reforma, que frenará el desarrollo del país en esta materia y que además aumentará la brecha entre los que tienen acceso a estas tecnologías y quienes no lo tienen. En lo que se refiere a equipo de cómputo y accesorios para los que la Ley de Ingresos señala que aquellos que rebasen los 25 mil pesos, deberán pagar un 5% de impuesto, habría que señalar que en el caso de empresas, se establece que solo se aplicará para aquellas que no soliciten la factura con el IVA desglosado, es decir afectaría a aquellas personas físicas que adquirieran un equipo superior a este valor. ¿Cuántos de nosotros tenemos una computadora o laptop que supere esta cantidad ?
En el caso de los impuestos a los servicios de telecomunicaciones y conexos establecidos dentro de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, habría que señalar que éste no se aplicará en la telefonía básica local en todas sus modalidades, pública, larga distancia o internacional; mientras que en el caso de Internet tampoco se aplicará en el servicio básico ni a los servicios de hospedaje compartido o dedicado, servicios de administración de dominios, nombres o direcciones de Internet, administración de seguridad, de distribución de contenido, de almacenamiento y administración de datos. Como se puede apreciar, en este rubro tampoco se aplicará el impuesto a los consumidores finales, aunque como suele suceder, no sería extraño que se descargue el mismo entre los usuarios de estos servicios. ¿En verdad frenará este impuesto el desarrollo de las telecomunicaciones ? ¿No será que seguirá siendo un jugoso negocio para Telmex, Avantel y AT&T y que sólo les toca contribuir con un poquito para el desarrollo del país ? ¿Por qué cuando hace algunos meses estas empresas pusieron sobre la mesa la posibilidad de cobrar la conexión por el servicio de Internet por lotes de tiempo y no por llamada, entonces no hubo una reacción tan fuerte en defensa de los usuarios y del desarrollo de las telecomunicaciones ? ¿Por qué las cámaras del sector no protestan la eliminación del subsidio a la energía eléctrica, cuando en términos económicos afectará de manera directa a todas las empresas? ¿Por qué para ser justos nadie menciona, por ejemplo que el Presupuesto de Egresos considera 750 millones de pesos para incrementar la cobertura, penetración y diversidad de los servicios de telecomunicaciones entre la población de escasos recursos del medio rural y urbano y que el proyecto e- México contará con otros 300 millones de pesos ? ¿ No es esto fomentar el desarrollo de las telecomunicaciones ? ¿ A quién en realidad perjudica la Reforma?
Queda claro que a nadie deja satisfecho la Reforma, le faltarían por ejemplo, más incentivos a la inversión y a la productividad, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas; incentivos para invertir en Tecnologías de Información para permitir a nuestras empresas competir dentro de esta sociedad de la información y eliminar la corrupción al interior del SAT así como ampliar la base fiscal.
Resulta positivo el activismo de las cámaras y organizaciones del Sector de TI y Telecomunicacones. Es positivo que defiendan genuinamente los intereses de todas las empresas que se desarrollan dentro del sector: pequeñas, medianas y grandes; que promuevan con empeño el desarrollo tecnológico dentro de nuestras empresas así como la instrumentación de políticas públicas que lo fomenten; que participen activamente en la discusión de temas sustantivos para el desarrollo tecnológico y dejen claro su posición en función de los intereses de México. Temas como el Programa Especial de Ciencia y Tecnología y el proyecto e-México deben estar sobre la mesa de discusión.
En estos momentos resulta más productivo estar atentos; demandemos del Gobierno una aplicación eficiente del presupuesto y del Poder Legislativo una fiscalización permanente en como se ejerce. Ponderemos las cosas buenas y malas de la reforma y pongamos las cosas en su justa dimensión; garanticemos la libertad de expresión de los medios masivos de comunicación pero a cambio, exijámosles responsabilidad para informar; que los grandes empresarios expongan con toda claridad cómo se afectan sus intereses, y si es que quedan en desventaja dentro de un mundo globalizado, que lo señalen con toda claridad, no manipulando y desinformando. ¡Veamos el bosque y no sólo un árbol!