Actualmente, se discute en diversos medios el proyecto e-México. Y, como es lógico, existen opiniones a favor y en contra. Estratégico como es, resulta necesario abordarlo y situarlo en la perspectiva adecuada para valorarlo en su justa dimensión. En este espacio, ya se han discutido de qué manera las tecnologías de información y telecomunicaciones (TI y C) pueden convertirse en un elemento que promueva el desarrollo de México e, inclusive, que acorte la distancia que existe entre México y los países desarrollados. Para lograrlo, es imprescindible desarrollar estrategias públicas. En ese sentido, el proyecto e-México resulta una noticia alentadora por parte del gobierno federal, que ha destacado la importancia de desarrollarlo con la participación de amplios sectores de la sociedad mexicana.
Ante el actual entorno económico, las condiciones de pobreza y desigualdad, y la gran cantidad de necesidades insatisfechas en rubros tan importantes como salud, educación y vivienda resulta pertinente preguntarse qué tan válido es abordar un proyecto de la naturaleza de e-México. A pesar de la situación imperante y de lo contradictorio que pudiera parecer, hay indicios que permiten suponer que este esfuerzo de desarrollar tecnológicamente al país se convertirá, con toda certeza, en un factor que coadyuve a solventar éstas y otras importantes necesidades.
El sistema e-México ha sido conceptuado (www.e-Mexico.gob.mx) como un programa social, apoyado en un sistema tecnológico, que busca eliminar las barreras de acceso a la información y los servicios tecnológicos, reducir la brecha digital de los mexicanos entre sí y con el resto del mundo, e impactar en el desarrollo integral de la sociedad.
En su etapa inicial, se tratará de conectar a Internet a todas las cabeceras municipales del país (2,427), con la finalidad de crear centros comunitarios que provean diversos servicios de gobierno, educación, salud y desarrollo económico. Ya en su informe de los primeros 100 días de gobierno, el presidente anunció la incorporación de los primeros 62 municipios: 57 en zonas suburbanas y 5 en zonas rurales.
E-México ha sido presentado por el gobierno federal como un proyecto incluyente e integrador, que adopta las mejores prácticas y que, desde el punto de vista tecnológico, integrará arquitecturas abiertas y escalables. Y el modelo de participación se basó en el principio “ganar-ganar”, en el que todos aportan y todos ganan, al tiempo que apoyan el acceso de los mexicanos a la “Nueva economía.”
En este contexto, resulta fundamental el concepto de “Red”, pues implica la posibilidad de que se integren a ella cada vez más usuarios, en una sinergia que le dará mayor valor a los integrantes y la sociedad.
El intento se enfoca en crear un sistema en el que se podrán realizar trámites gubernamentales con transparencia y eficiencia. Además, se podrá acceder a contenidos y servicios de educación y salud, especialmente a aquellos dirigidos a cubrir las necesidades sociales más apremiantes. Incluso, se podrán generar nuevas cadenas de valor entre las pequeñas y medianas empresas.
Para alcanzar tales propósitos, resultó importante abrir la discusión del proyecto a la sociedad. Durante el primer foro de consulta ciudadana de e-México fueron discutidos los temas de infraestructura de comunicación, infraestructura informática, e-Gobierno (tramitología, servicios y otros apoyos a la comunidad), e-Salud, e-Educación, e-Comercio (pequeñas y medianas empresas) y marco jurídico, regulatorio y tarifario. Se exploraron también diversas líneas de lo que e-México podría ser, conceptos como gobierno electrónico y hasta telemedicina fueron discutidos en 78 ponencias desarrolladas por ciudadanos, asociaciones civiles, instituciones del sector público, empresas del sector privado e instituciones académicas.
A pesar de la abundante participación, sorprende que en el portal de e-México sólo se encuentren dos ponencias referentes al marco jurídico, no obstante su importancia fundamental. También desconcierta la casi nula participación en las mesas de salud y educación de los grandes jugadores comerciales, lo que puede indicar el escaso interés que tiene la iniciativa privada en estos dos rubros fundamentales para el país.
Ciertamente, el primer foro de consulta ciudadana resultó un buen esfuerzo por incorporar diversas opiniones y propuestas alrededor del proyecto. Sin embargo, 78 ponencias resultan insuficientes, considerando la trascendencia del proyecto, la pluralidad de nuestra sociedad y el gran talento que en México existe alrededor de estos temas.
La escasa difusión y el pobre poder de convocatoria, probablemente, impidieron contar con una participación más amplia. Por ello, el lector interesado, puede mandar su opinión a e-mexico@sct sobre el proyecto e-México, la presentación que el gobierno federal elaboró para el Comdex y las 78 ponencias del foro de consulta respectivo.
Valorado de manera preliminar, podríamos afirmar que el proyecto es un gran esfuerzo y representa un importante primer paso. Sin embargo, habría que ir más allá; es decir, desarrollar un conjunto de políticas y estrategias de gobierno orientadas a desarrollar y utilizar las TI y C como un factor estratégico de cambio. Es prioritario, también, contextualizar e-México y todo su potencial dentro de un marco que desarrolle diversas líneas de acción para acceder a las oportunidades que representan las TI y C. De la creación de este marco, que incorpore todos los proyectos tecnológicos del gobierno federal, depende el éxito del afán de esta administración por convertir a las TI y C en un factor de cambio para el país.
Y para reforzar el contexto del proyecto de e-México convendría retomar las experiencias del Programa Estratégico de Informática, realizado en 1994, y del Foro de Consulta Ciudadana sobre aspectos a considerar en materia de Política Informática dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 del INEGI (www.inegi.gob.mx). En conjunto, planeación, política informática y estrategias gubernamentales definidas son el camino a seguir.